domingo, 4 de agosto de 2013

Peplum

El top peplum es una pieza de cuerpo ajustado y volante en la cadera con cintura entallada, cuyo éxito reside en lo fácil que es de combinar.

Se lleva lo elegante y ¿qué hay más elegante hoy en día que la tendencia peplum? Hablamos de la sobrefalda, tan de moda en los años 50’s en chaquetas. Esta tendencia se ha actualizado y, no solo la encontramos en chaquetas o tops, sino también en faldas, pantalones e incluso shorts.

El hecho de que sea una prenda ajustada de la que sale una sobrefalda, normalmente con vuelo, favorece bastante a la figura. Pero, debemos tener cuidado con la largura del top o la falda porque puede causar el efecto contrario y pareceremos demasiados anchas.


La diseñadora Juana Martín crea tops peplum con un toque muy español.


Duyos, lo asemeja al algodón de azúcar y utiliza colores veraniegos con tonos pastel.


Ferretti, en cambio, sofistica el peplum por medio de telas vaporosas y los tonos nude, creando un estilo romántico.


Eleva tu look con una prenda peplum y rememora los años 50’.

jueves, 1 de agosto de 2013

¡Buena Suerte!

Este año es obligatorio que haya algo amarillo en nuestro armario. El color de la mala suerte se vuelve indispensable y nos llena el verano de calor y sol. Y es que el amarillo transmite alegría y personalidad al look. Es, sin embargo, un color muy polémico, pues no sienta bien a todas y, además, requiere un tono moreno de piel. Pero no desesperemos, ya que, existen muchos tonos de amarillo y siempre podemos utilizarlo en pequeñas cantidades.



Los diseñadores han apostado por este veraniego color. Louis Vuitton, con un tono algo ácido. 


Michael Kors, con un total look en amarillo mostaza. 


Y Gucci, que le da un toque de glamour por medio de un amarillo empolvado.

Funciona con pocos colores pero el negro, el nude, el plata o el dorado son las parejas perfectas. La tela vaquera también es una buena combinación y, sobre todo, los estampados veraniegos.

Reta al mal de ojo y vístete de amarillo.

lunes, 18 de marzo de 2013

Coser y Ganar


ENTREVISTA A MARCELA MANSERGAS

Su primera creación, una falda azul eléctrico de tubo que ahora ni siquiera conserva, aunque le encantaría volver a tenerla en sus manos. Ahora mismo, es diseñadora de moda y ganadora del concurso Who’s on Next de Vogue, un certamen donde se elegía al diseñador español del año. Hablamos de Marcela Mansergas, una valenciana que desde que era una niña apuntaba maneras y es que su madre hacía ropa para niños y su tía vestidos de novia y trajes de fallera, así que empezó pronto a hacerse su propia ropa. Su casa es su taller y su vida, el diseño; y nos lo muestra en cada una de sus palabras apasionadas al hablar de lo que hace. Nos cita un lunes por la tarde en su casa-taller que se encuentra en una de las calles más históricas de la capital española. Desde la misma calle ya podemos visualizar en el balcón un maniquí blanco del que cuelga un sencillo vestido blanco de siluetas puras. Marcela nos acompaña hasta su taller, repleto de los instrumentos necesarios para coser y crear vestidos de ensueño. Con ella está una joven ayudante que continúa planchando mientras nosotras charlamos con Marcela. Cuando era más joven, pasó por la escuela de Arquitectura aunque esta etapa se interrumpió porque comenzó a trabajar para una diseñadora de Madrid. Dice ser diseñadora de vocación y, desde luego, lo refleja en sus palabras.

¿Cómo fueron tus inicios en el mundo del diseño de moda?

Pues mira empecé hace ya muchos años. Fue un poco, ¿esto que llaman vocación? Pues eso. Porque si nos ponemos a pensar dónde empezó, no lo tengo claro ni yo. Lo he visto en mi casa desde siempre y a los catorce años me empecé a interesar por ello, pero más de una manera artesanal que como una carrera. Aunque claro, como era el oficio de mi madre y mi tía, era para mi normal. Como un hijo que nace en casa de un zapatero, estás acostumbrado a verlo. Lo entendí siempre como un oficio. Cuando empecé me lo tomé como cualquier madre de nuestra generación que se hace una falda en su casa. Lo que pasa que eso se fue convirtiendo en una pasión y allí seguimos todavía.

¿Te acuerdas de tu primera creación?

Sí, esa misma falda. Que ahora mismo podría ser horrorosa. Pero bueno, era una falda tubo en azul eléctrico. La recuerdo perfectamente, de un tejido super elástico. Sí, claro que me acuerdo de ella. Me encantaría tenerla, aunque a lo mejor, hoy en día, la veo y me río.

¿Qué proyectos has realizado?

A ver, he trabajado en muchos campos. Yo creo que he tenido una carrera muy variada. Hoy me he dedicado a esto, mañana me he dedicado a lo otro…Primero empecé haciendo vestuarios para presentaciones de eventos, porque me divertían las cosas como muy locas. Lo que pasa es que cuando te ves más suelto quieres seguir por tu cuenta, así que, ya empecé con las colecciones, con el “a medida”. Pero bueno he tocado un poco de todo. Teatro, televisión, publicidad, he tocado también danza, el cual es un mundo muy curioso porque no tiene nada que ver con los vestidos corrientes de la calle. Pero luego cada vez quieres más y más y lo máximo a lo que se puede aspirar, yo creo que es dedicarte a hacer tus colecciones, trabajar a medida y conseguir buenos acabados.

¿Cómo ha sido diseñar para Amaral?

Fue una experiencia muy bonita. Yo creo que terminó siendo un compendio de todo porque nos entendimos perfectamente. Siempre se dice que a lo largo de tu trayectoria hay trabajos que recuerdas mejor que otros y la verdad que este fue, tanto por su parte como por la mía, muy satisfactorio y constructivo.

¿Y fue para una gira?

Sí, para la gira del disco hacia lo salvaje que ha sido el último. Ella todavía está de gira y acaba de venir de las Americas.

¿En qué te inspiras a la hora de diseñar tus vestidos?

En todo y en nada. Yo es que digo que la inspiración está en la calle, o sea en un libro, en una película, en un jardín, en un paisaje… Está en cualquier sitio.  Entonces, es algo que tú ves en ese momento y que te enciende la bombilla. Hoy, te la puede encender un edificio, mañana un cuadro, pasado mañana te la puede encender una foto de cualquier fotógrafo. Está en la calle, pero claro tienes que saber captarla. Es algo que te dice ¡PIN!, y a partir de ahí vas desarrollando una idea.

¿Cómo definirías las prendas que diseñas?

No me gusta encasillarme en ningún estilo, porque creo que todo diseñador tiene mogollón de estilos. Evidentemente, cada uno tiene su propio sello. Pero, hoy te da por los años 50 y mañana te da por el rock and roll. Yo creo que va según la década en la que vives, pues la moda cambia continuamente. Además, es divertido que los diseños cambien con el paso del tiempo. Y, claro, tú creas tu pequeño sello o tu manera de trabajar, pero lo que hace que una prenda sea tuya son los acabados, las texturas, los tejidos… Diseñar siempre lo mismo me parece aburrido.

¿Qué significó para ti haber sido elegida diseñadora revelación del año en el concurso Who’s on next?

Fue algo precioso, para que nos vamos a engañar. Es como que alguien que se dedica a la moda cree en lo que tú haces y apuesta por ti. Te abre un camino difícil. Porque el camino de cualquier oficio lo es. Entonces, cuando alguien confía en ti, y más aún si es de las primeras personas que te tienden la mano y que te ayudan, lo recibes con gran agradecimiento. Puede que sea uno de los mejores premios que vaya a recibir en mi vida, porque ninguno es como el primero.

¿Hubo premio?

Sí, ahí lo tienes (señalando su trofeo). También, un apoyo mediático y un respaldo de Vogue durante un año de todo lo que voy realizando. A parte, te asesoran dentro de Vogue de cuales son los caminos que tienes que tomar, o qué es lo que te conviene y lo que no. Cualquier duda que tengas, ellos te ayudan. Y, además, me dieron una remuneración económica.

¿Por qué es tan complicado trabajar en el mundo de la moda?

¿Es tan complicado? A ver, yo no creo que sea tan complicado. Hay mucha demanda pero como en todo, ahora mismo. Pero complicado no creo que sea.

¿Has pasado muchas dificultades como diseñadora?

Es que el que diga que no las ha tenido, miente. Porque son caminos complicados. Además, cuando tú decides lanzar tu propia marca y elegir llevar un camino en solitario te entran dudas y piensas, ¿valdré?, ¿no valdré?, ¿estará bien?, ¿no lo estará?...

¿El diseñador nace o se hace?

Creo que las dos cosas, nace y se hace. Nace porque evidentemente es algo que te tiene que gustar, ya que es un trabajo muy sacrificado. Crees que tardarás cuatro horas en hacer un vestido pero es mentira, siempre tardas ocho. Con lo cual las previsiones de tiempo no existen, son un poco efímeras. Tienes que tener algo dentro, como en todas las profesiones, tampoco me gusta hacer el diseño de moda como algo especial porque no lo considero así. Luego vas haciéndote con el tiempo, con la experiencia y con los cabezazos que te vas dando contra una pared. Y de ahí vas aprendiendo y haciéndote. Pero, como en todos los oficios, te tiene que gustar.

¿Dónde podemos encontrar tus creaciones?

En la tienda Pez a partir de la semana que viene y aquí en mi taller; y espero que próximamente online.

lunes, 11 de marzo de 2013

JUANJO OLIVA, elegancia en estado puro


El increíble Juanjo Oliva nos hizo soñar en la MFW con su colección de otoño-invierno de 2013. Un homenaje al vestido y a la mujer elegante por naturaleza. Prendas sencillas que proclaman el lema de “menos es más” y que se bastan por si solas para crear un look glamoroso, sin excesos. Encontramos diseños de líneas puras y con cierto aire romántico que exaltan la figura de la mujer delicada y distinguida.

Destaca el negro en muchos de los modelos, pues sabemos que es uno de los colores representativos de elegancia. El diseñador también utiliza colores neutros como el marrón chocolate, el beige o el rojo cereza y muestra toques de dulzura con tonos pastel como el rosa palo o el blanco sucio. Solamente en tres de los diseños aparecen estampados y sin demasiadas estridencias.

Para terminar de enamorarnos, Juanjo Oliva nos deleitó con monos largos, que tan de moda están ahora, conservando la elegancia de toda la colección aún teniendo en cuenta que las modelos los llevaban con zapato plano. Sus habituales capas y detalles de piel de zorro para los conjuntos más sofisticados.

Sus diseños realzan la sensualidad de la mujer sin enseñar más de lo necesario. De ahí que sus vestidos tengan escotes en la espalda con maxivolantes; o incluso, escotes en pico tanto en la espalda como en el pecho, adornados de una cadena dorada;  escotes palabra de honor con volante, también vistos en la colección de Gucci de este verano.







¡Qué más podemos pedir! Como dijo Coco Chanel: “La elegancia no consiste en ponerse un nuevo vestido”. Ahora, consiste en ponerse un fabuloso vestido de Juanjo Oliva.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Año nuevo, SONRISA ASEGURADA


Decimos adiós a otro año. Y es momento de recordar todo aquello que hemos vivido durante los 365 días del año 2012. Pero, desde luego, es tiempo de mirar hacia delante. Hacemos promesas y nos proponemos retos para una nueva vida. “Este año iré al gimnasio cada semana”, “Llevaré mis estudios al día”, “Ahorraré para hacer un viaje este verano” y miles de ideas falsas que nos imponemos y que nunca llegamos a cumplir. Y ¿por qué no desear que sea un gran año sin el propósito de llegar a nada en particular? Simplemente, eso, disfrutar de este 2013.

Propongo que todo lo que hagamos lo hagamos con pasión, con ganas y mucho amor. Sin pensar en el resultado, solo disfrutando de ello. Deseo, además, que este año volvamos a confundirnos cientos de veces, que lloremos de rabia, que se rompan nuestros planes; pero que aprendamos de todo esto y que valoremos al máximo los momentos en los que alguien nos sonría o nos de la enhorabuena.

Y ¡qué bonito es decirlo ahora cuando parece que empezar es sencillo y creemos que todo nos saldrá tal y como esperamos! Cierra los ojos y piensa lo mal que nos ha ido este año: muchas personas han muerto injustamente; miles de empresas han cerrado, incluso las que menos imaginábamos; familias enteras están en el paro y no tienen un euro para comprar un cartón de leche… Pero ahora date cuenta de lo que hemos hecho para que todo eso no ocurra de nuevo, para evitarlo y para luchar por nuestros derechos. ¿No se te ponen los pelos de punta al pensar toda la gente que se ha unido en Sol? Han olvidado sus diferencias y se han dado cuenta de que juntos pueden cambiar esta situación. ¿O cómo se movilizó España por la muerte de las cinco chicas en el “Madrid Arena”?  Me emociona pensar que existen hombres y mujeres con deseos de cambiar el mundo y con ansias de ayudar a los demás.

Y ¿qué mejor manera de comenzar el año? Pidiendo a todos que luchemos por lo que deseamos, que vivamos al límite y que amemos, por encima de todo. Que ante épocas de dificultad, saquemos nuestra mejor sonrisa y tiremos para adelante. Y que nunca nos rindamos porque si no ponemos nosotros solución, ¿quién lo hará?

Así que solo me queda decir que paséis un feliz 2013 y que lo hagáis con la cabeza bien alta, recordando que nunca hay mal que por bien no venga. Dejaos sorprender por los pequeños detalles y no dejéis de creer en vosotros. Año nuevo, sonrisa asegurada.

jueves, 16 de febrero de 2012

La Alegría de Vivir


Las sirenas de las ambulancias sonaban en el silencio de la mañana, la oscuridad se hacía hueco entre el desorden de mi habitación y el despertador sonaba interrumpiendo mi sueño, dando comienzo a un nuevo día. Parecía un mañana como otra cualquiera: yo enredada entre las sabanas me negaba a abrir los ojos y descubrir que debía ir a clase, una ducha, colorete y c´est fini, o me daba prisa o no llegaría a la primera hora. En el comedor no había café y era entonces cuando me daba cuenta de la odisea que me esperaba por delante. Unos cuantos minutos de espera en el metro, un calor agobiante que comenzaba a ponerme de mal humor y, para terminar, un camino hasta la puerta de mi facultad del todo complicado, pues llovía y, lista de mi, no había cogido el paraguas.

Una lista inmensa de clases en las que nunca veía el fin. Un gran número de prácticas desmoralizadoras. Enfados de profesores. Cosas insignificantes al fin y al cabo, pero hechos que sumaban razones a mi enfado. ¿Por qué? Ni yo lo sabía.

Por fin, se acababan las horas de suplicio. Una agradable comida con mis amigas, como cada martes, y a casa. O eso pensaba yo. El transcurso del día iba mejorando y, para mi alegría, me esperaba una charla con café del todo interesante. Después de haber descubierto que el día terminaría bien, decidía irme a estudiar, como chica responsable. Una vez en el metro, maloliente y sucio como siempre, vuelta a la asquerosa rutina y a la tristeza anterior. ¿Que diablos estaba pasando?

El mp3, por ciencia infusa, decidió regalarme una desconocida canción del todo relajante, que me hizo cambiar de actitud. Momento de pausa y... ACCIÓN, cambio de rumbo y dirección a otra parte, ¿dónde?, el tiempo lo diría. La simpleza de los rostros de los ciudadanos que paseaban por mi lado, eran totalmente contrapuestos a mi y hacía unos minutos era yo la que destacaba ante los demás con mi semblante oscuro y desencajado. Ahora podía notar cada pequeño detalle del momento y lo vivía como si volviese a ser la primera vez...

La primera vez que alguien me sonreía, la primera vez que alguien me esperaba a mi llegada, la primera vez que era feliz...

lunes, 5 de diciembre de 2011

La elegancia de Ariadna


Aquella mujer paseaba por la ciudad cada día, como si de una costumbre pasada se tratase. Andaba con precisión y sus movimientos eran seguros aún siendo que siempre llevaba puestos sus zapatos de tacón, negros como el tizón y atados al tobillo con una pulsera de raso, que convertían sus pasos en pura elegancia. El frío de la ciudad parecía no molestarle pero el viento, que golpeaba con fuerza contra las fachadas de las casas, movía los finos cabellos de Ariadna. Así es como se llamaba aquella misteriosa chica a la que observaba con detalle cada tarde en la plaza central. Me encantaba entrar a las tiendas y ver colocar las prendas en su sitio, cada uno de los escaparates con las nuevas colecciones y los tejidos de calidad que colgaban de las perchas, sus colores y detalles. A Ariadna le debía pasar lo mismo, pues siempre la veía asomándose a los escaparates con asombro donde su hermosa cara sonrosada se reflejaba. Solía llevar un precioso sombrero negro sobre el que se apoyaba un lazo blanco de gasa, colocado siempre perfectamente. En sus manos, unos guantes de piel desgastados con los años, que indicaban su madurez y la enorme cantidad de momentos, tanto buenos como malos, que ella había pasado. Sin embargo, inspiraba frescura con un toque de discreción recibido de la mano de su habitual abrigo negro. Apenas sabía de su vida y, para nada, había hablado con ella, pero sabía con certeza que amaba los encajes, la seda y los tonos pastel. Había notado que nunca llevaba nada de color rojo, ni mucho menos amarillo y, además, parecía odiar el tul, de la misma manera que adoraba el cachemir, la angora y los trajes de corte Chanel. Por sus pequeñas orejas asomaban unos pendientes de perla mates. Debido a mi agudeza, jugaba a imaginar las historias de la gente y, de este modo, cada uno representaba una pequeña parte de mi que conservaba con cariño. Ariadna se había convertido en mi más preciado sueño y, con ella, inventaba miles de aventuras que, en el fondo, terminaba creyendo y, al final, no recordaba si aquellos cuentos eran realidad o simples mentiras. Entonces, pensé que la oscuridad de los pendientes llevaría una preciosa historia con ella, pues seguro que eran un regalo del amor que Ariadna había tenido en su juventud y que guardaba con nostalgia.

Aquellos largos atardeceres contemplando la elegancia de Ariadna, dejaron huella en mi y abrieron paso a mi pasión por la moda. Cada vez que diseñaba un nuevo vestido o elegía las telas y los tonos para las pasarelas, recordaba con afecto aquellos tristes ojos que miraban desde lejos los maniquíes y la belleza de los trajes. Yo había llegado muy lejos y todo se lo debía a ella, a su adoración por la moda, a sus andrajosas prendas que hacían de ella un ser encantador y a su manera de caminar, digna de una elegancia natural.